Falta de actividad física, un gran factor de riesgo para tu salud

Actividad física, un gran motor para mejorar tu salud

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo.

La inactividad física aumenta en muchos países y ello influye considerablemente en la prevalencia de enfermedades no transmisibles (ENT) y en la salud general de la población.

Según la Organización Mundial de la Salud, es recomendable mantener siempre la actividad física, lo cual es benéfico para la salud. Su principal objetivo: prevenir enfermedades.

A continuación te mostramos los niveles recomendados de actividad física en diversas edades:

De 5 a 17 años

Para los niños y jóvenes de este grupo, la actividad física consiste en:

  • Juegos
  • Deportes
  • Desplazamientos
  • Actividades recreativas
  • Educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias.

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y de reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles.

 

De 18 a 64 años

Para este grupo de edades, la actividad física consiste en actividades recreativas o de ocio:

  • Desplazamientos; por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta
  • Actividades ocupacionales: trabajo, tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y de reducir el riesgo de ENT y depresión.

De 65 años en adelante

Para los adultos de este grupo, la actividad física consiste en:

  • Actividades recreativas o de ocio
  • Desplazamientos: Como paseos caminando o en bicicleta
  • Actividades ocupacionales: Tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

Con el mismo fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias, musculares, salud ósea, funcional y de reducir el riesgo de ENT, depresión.

Debe considerar las siguientes normas.

Duración: Tiempo durante el cual se debería realizar la actividad o ejercicio. Suele estar expresado en minutos.

Frecuencia: Número de veces que se realiza un ejercicio o actividad. Suele estar expresado en sesiones, episodios, o tandas por semana.

Intensidad (Ritmo y nivel de esfuerzo que conlleva la actividad). Grado en que se realiza una actividad, o magnitud del esfuerzo necesario para realizar una actividad o ejercicio.

Volumen (la cantidad total). Los ejercicios aeróbicos se caracterizan por su interacción entre la intensidad de las tandas, la frecuencia, la duración y la permanencia del programa. El resultado total de esas características puede conceptuarse en términos de volumen.

Tipo de actividad física: La forma de participación en la actividad física puede ser de diversos tipos: aeróbica, o para mejorar la fuerza, la flexibilidad o el equilibrio.

Otro tipo de actividades.

Actividad física moderada: En una escala absoluta, intensidad de 3,0 a 5,9 veces superior a la actividad en estado de reposo. En una escala adaptada a la capacidad personal de cada individuo, la actividad física moderada suele corresponder a una puntuación de 5 o 6 en una escala de 0 a

Actividad física vigorosa: En una escala absoluta, intensidad 6,0 veces o más superior a la actividad en reposo para los adultos, y 7,0 o más para los niños y jóvenes. En una escala adaptada a la capacidad personal de cada individuo, la actividad física vigorosa suele corresponder a entre 7 y 8 en una escala de 0 a 10.

Actividad aeróbica: La actividad aeróbica, denominada también actividad de resistencia, mejora la función cardiorrespiratoria. Puede consistir en: caminar a paso vivo, correr, montar en bicicleta, o nadar.

Fuentes:

OMS

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