¿Las emociones influyen en mi alimentación? | ILSO Clínica

¿Las emociones influyen en mi alimentación?

Tu alimentación está estrechamente relacionada con tus emociones y ellas están, de la misma manera, asociadas con el tipo de comida que eliges.

¿Te has preguntado alguna vez cuanto influye tu alimentación en tu día a día, en tu estado de ánimo, en tu trabajo, en tus relaciones?

Muchas veces estamos tan metidos en nuestra carrera diaria que apenas tenemos tiempo para dedicar a nuestra alimentación y acabamos por comer algo rápido o precocinado.

Otras veces, aunque tengamos tiempo, pasamos temporadas complicadas o difíciles que nos afectan emocionalmente.

En estas ocasiones, a veces optamos por en un tipo de comida (dulces, bollería, comida grasa) que aparentemente nos ayuda a llenar un vacío emocional.

¿Cómo te sentirías si estuvieras todo el día respirando aire contaminado?

Seguramente te sentirías cansado y débil y este estado no te permitiría disfrutar de tu vida ni conseguir hacer todas las cosas que quieres.

Todo esto repercutiría en tu estado de ánimo y tu nivel de energía bajaría aun más. Lo mismo pasa con lo que comes.

Tu alimentación está estrechamente relacionada con tus emociones y ellas están, de la misma manera, asociadas con el tipo de comida que eliges.

Es un mecanismo que se retro-alimenta y del que a menudo tampoco somos conscientes. De esto y más hablaremos este jueves en Por Tu Salud.

La influencia de las emociones

La ingesta emocional se refiere a comer en respuesta a algún estado emocional, ya sea agradable o desagradable, en un intento de regular ciertas emociones.

Los estados emocionales y de ánimo pueden influir en la conducta alimentaria de las personas, y a su vez la conducta alimentaria puede modificar las emociones y estados de ánimo.

La influencia de las emociones en la forma de alimentarse es mayor cuando las personas no poseen una adecuada autorregulación emocional.

Es decir tienen dificultades para modificar la intensidad, duración y expresión de sus emociones con base en sus objetivos.

Lo anterior, generalmente impacta de forma negativa en la elección de los alimentos, la cantidad y la frecuencia con que se consumen.

Estas desiciones no necesariamente están relacionadas con las necesidades fisiológicas sino también con necesidades psicológicas.

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