No corras un Maratón -

No corras un Maratón

Si eres de las personas que hoy se levantó por primera vez, te pusiste los tenis, cargaste con una botella de agua, el monitor de pulsera y con unas enormes ganas ganarte esa bonita medalla con la “C” de México te pedimos algo: ¡No corras un Maratón! (No, tampoco medio)

Bueno, no al menos sin haberte preparado antes. Correr un Maratón supone tener la experiencia de cientos de kilómetros recorridos con anterioridad (no todos de una sola vez), de haber tenido una transformación física y mental no sólo porque está de moda.

El secreto de los grandes corredores se encuentra en la paciencia y la perseverancia. Así que, si te gustan las cosas fáciles e inmediatas. ¡Por favor, no corras un Maratón!

Correr un Maratón te hará gastar más dinero de lo normal. Todo inicia con la compra del calzado adecuado, la ropa deportiva y los gadgets que te acompañarán, siempre acorde a tu bolsillo. Pero lo más importante es invertir en tu salud: alimentarte, acudir con un nutriólogo, realizarte chequeos médicos y otras cosas que consideres necesarias.

Así que si te pesa invertir en tu propio bienestar. ¡Por favor, no corras un Maratón!

En cada entrenamiento te enfrentarás a la peor y mejor versión de ti mismo. Al perezoso que no le gusta levantarse temprano para entrenar y al motivador que aplaude cada nuevo kilómetro logrado. Ambos siempre acompañándote por largos caminos de soledad.

Además, durante toda tu preparación tendrás mucho tiempo para pensar quién eres y a dónde vas. Revivirás los gratos recuerdos y las malas experiencias de vida; todas aquellas experiencias que te han dejado una gran lección.

Así que si le temes al autoconocimiento. ¡Por favor, no corras un Maratón!

Si piensas que la cara de felicidad de los corredores al cruzar la meta lo es todo. Tienes razón. Pero para llegar a ella debes pasar por el dolor físico y mental.

Antes de recibir tu medalla deberás pasar por calambres, dolores, lesiones y decenas de etcéteras que te harán pensar si en verdad vale la pena cruzar la meta.

Así que si eres un ser humano que siempre evade el dolor. ¡Por favor, no corras un Maratón!

¿Lágrimas? ¡Sí, lágrimas! Y muchas. Los entrenamientos sacarán tu lado emocional. Pero ya en competencia habrá ocasiones que sin una razón “aparente” comenzarás a llorar como un niño: en la salida o, mejor aún, cuando cruces la meta.

Algunos te abrazarán, otros levantarán su pulgar, con muchos de ellos te fundirás en un abrazo y un profundo llanto, pero créeme que llorar de felicidad es algo único y especial.

Así que si eres una persona que se avergüenza de mostrar sus sentimientos; ¡Por favor, no corras un Maratón!

Un Maratón no te hará mejor ser humano, es más ni siquiera te va a cambiar, al día siguiente irás al mismo trabajo, conducirás el mismo auto, saludarás a tus vecinas y tu perro seguirá sin entender tus órdenes. ¿entonces para qué tanto sufrir?

Lo que se transformará es tu mente y la manera en que afrontarás todo esto, con más energía, encontrando soluciones, porque de eso se trata un 42K. Es una herramienta para afrontar las situaciones de la vida.

Así que si no estás dispuesto a la transformarte. ¡Por favor, no corras un Maratón!

Pero aún hay más. El Maratón te hará levantarte de la cama más temprano de lo normal, será una batalla con las sabanas, de mirar la ventana y decirte; por favor una hora más.

El 42K no sabe de niños al colegio, de ciclo menstrual, de juntas, el maratón es celoso, por eso el orgullo no será tanto correr tus distancias, sino haberlo hecho a pesar, o gracias a las circunstancias.

Así que si eres una persona perezosa; ¡Por favor, no corras un Maratón!

El Maratón es celoso y te impondrá algunas distancias con respecto a tus amigos, familia o pareja. Recibirás críticas y hasta burlas, pero al final sabrás que en esa meta no sólo habrá un pedazo de metal, sino un abrazo tan profundo que jamás pudiste imaginar, el de tu esposa, tu hijo, el de papá o el de mamá. El de aquellos que siempre han creído en ti.

Así que si te importa mucho el qué dirán. ¡Por favor, no corras un Maratón!

Pero lo que más se necesita para correr un Maratón, es tener conciencia de que habrá un lazo más estrecho con Dios, no importa si crees en un ser divino, en las piedras, en el agua o en nada, cuando el dolor apriete, cuando ya pienses en abandonar, cuando la mente loca ya no pueda más, ahí estará el poder espiritual, ése que te hará terminar.

Así que si continuamente has desestimado el poder divino. ¡Por favor, no corras un Maratón!

Al final después de que hayas vivido la experiencia de correr un maratón te volveré a decir. ¡Por favor, no corras un Maratón! ¡Curre muchos!

Claro está, con tiempo y sin obsesión, porque estoy seguro que el segundo no será igual y experimentarás de nueva cuenta algo espectacular.

Cualquier corredor en cualquier lugar.

Fuente: Korridori

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